El día a día de el
Departamento de Orientación del Centro no tiene nada de rutinario.
Siempre existen demandas nuevas, demandas de progenitores, de
profesores, de los propios alumnos e incluso demandas de los
empleados del comedor, actividades...
El centro está en
continuo cambio y diariamente hay que adaptarse a esos cambios, y a
las dificultades que se presentan. Tal y cómo he descrito en el
apartado de Casos, son diversos los casos con los que he tenido que
trabajar, y a pesar de en un principio he sido una mera observadora,
con el paso de los días me he ido implicando en la labor educativa
de una manera casi inconsciente, y me he dejado llevar guiada por la
necesidad de aportar y ayudar en la medida de lo posible.
Fue en la primera semana,
cuando uno de los alumnos con TGD que acude a nosotros semanalmente
necesito ayuda de la PT (ya que únicamente quería hablar con ella)
y de repente me ví en el aula, con 5 niños de primaria que estaban
realizando las actividades de matemáticas de la clase de refuerzo. Al
principio me dió la sensación de que no iba a ser capaz, era la
primera vez que me encontraba en una situación así, y de repente,
sin darme opción a haberme preparado la clase.
Les pedí que me contasen
cómo realizaban los ejercicios, que metodología seguían, las
pautas... de una manera indirecta, y gracias al impetu que pusieron
explicándome todo; primero leemos el problema, copiamos los datos en
rojo; subrayamos en el cuaderno qué es lo que se nos pide;
formulamos la pregunta; realizamos la operación u operaciones
necesarias; subrayamos el resultado en rojo y respondemos a las
preguntas en azul. Pude continuar con el resto de ejercicios y ayudar
a la PT en ese momento crítico e inesperado. Digamos que esa ha sido
mi primera clase cómo psicopedagoga. Todo un reto!!
En esa clase me dí
cuenta la importancia de tener unas pautas metodológicas bien
estructuradas que favorezcan la comprensión del problema. Ya que
varios de ellos no tienen grandes problemas con las matemáticas en
sí, sino que tienen dificultades de comprensión lectora que les
impide desarrollar los ejercicios correctamente.
X y Z son dos chicos de
secundaria que necesitan refuerzo en mate y euskera. Son de la misma
clase pero muestran dificultades distintas y niveles de dificultad
diferentes. No muestran ningún interés por mejorar y tienen
dificultades de atención. Se distraen con cualquier cosa y su
comportamiento es bastante infantil, hecho que se refleja en los
textos que escriben así como en su comportamiento. Muestran un nivel
inferior a sus compañeros y tienen adaptaciones curriculares de
niveles distintos. Esto implica varios problemas a la hora de
realizar el refuerzo ya que a pesar de venir en el mismo horario
requieren de un material distinto, lo que complica un poco la
efectividad de la clase. La profesional que se encarga de estos chico
está constantemente fabricando material nuevo y adaptado a los dos,
para que cada uno en su nivel trabaje pero compartan temas y momentos
de trabajo que favorezca el aprendizaje de los dos, creando también
un clima mas tranquilo y positivo en el aula.
Teniendo en cuenta esta
dificultad, y aprovechando mis practicas ayudo colaborando con el
trabajo a realizar de Z, de manera que ambos reciben un trabajo y un
seguimiento mas individualizado, finalizando siempre la hora con el
trabajo en común de los dos.
Me gusto mucho un día
que pasamos el DAT-5 a los alumnos de secundaria. Había olvidado lo
que era estar en esa edad, y lo dificil que resulta trabajar con
tanta “hormona” junta. Realmente complicado. Ya había estado en
dos sesiones con ellos en las que tocaba ver la pelicula “Los
chicos del barrio”, y la verdad que dad la dinamica quue era mi
actitud habia pasado bastante desapercibida. Pero aquel día no.
Aquel día tocaba prueba y eso les causaba nerviosismo a muchos de
ellos. Surgían muchas dudas a la hora de responder los items, y
junto con el Orientador, uno a uno fuimos resolviendo las dudas y
aunque al principio reinó el alboroto, provocado por tanto
nerviosismo, poco a poco conseguimos solventar todas las
incertidumbres y creamos un clima tranquilo en el que realizar la
prueba. Me sentí muy bien realizando esa función de ayuda inmediata.
Queda pendiente recoger todos los datos y analizar con ellos los
resultados de las pruebas. Estoy segura de que será igualmente
interesante.
Otro de los días
especiales, y que me provoco un especial nerviosismo fué el día que
le pasé a Y la prueba PROLEC-R. Un alumno de 7 años en el que la
tutora había observado ciertas dificultades lectoras y que había
pedido ayuda al departamento para realizar una valoración. En el caso
de que al pasarle la prueba, se determinase alguna dificultad lectora
grabe, había que notificarlo al Berritzegune para que pasase a
formar parte de las listas que el Gobierno Vasco dispone de los
alumnos con nees a los que se les acepta la ayuda profesional en su
proceso educativo.
Cierto es que producto de
los recortes, estas ayudas se han visto afectadas y los baremos que
delimitan que dificultades son “ayudables” y cuales no favorecen,
ai entender, la exclusión a aquellos alumnos que a pesar de tener
dificultades, “no tienen suficientes” como para recibir la ayuda
de las instituciones.
Centrandome en la prueba
y en Y, decir que me lleve a casa las instrucciones de la prueba, a
pesar de que me las habían explicado. Aún así quería asegurarme de
no realizar nada que pudiese enturvar los resultados de Y.
Realizamos la prueba, y la grabación en 40 minutos, donde Y siguió
mis instrucciones sin ninguna dificultad, salvo las propias de la
lectura, que resultaron muy facilménte identificables.